Arte plural. El grabado entre la tradición y la experimentación,
1955-1973. Edhasa. Colección Historias del Arte.
Sinopsis:
A la distancia, la década del sesenta se presenta
como un tiempo de torrencial producción artística, quizás la mayor que
haya conocido la Argentina durante el siglo XX. El teatro y las artes
visuales, la música contemporánea y el cine viven un momento de singular
intensidad. Por otra parte, la articulación de estas expresiones con la
sociedad se parece poco a las acontecidas en las décadas precedentes.
La cultura, en el amplio sentido de la palabra, avanza e invade el
espacio social. Y lo hace desafiando convenciones, cuestionando
prejuicios y jerarquías que parecían inconmovibles. Paradójicamente, en
esta gran y magnífica escena, que marca un antes y un después, han
quedado en sombras ciertas expresiones que merecen mayor visibilidad.
Por ejemplo, el grabado. El saber usual lo piensa como un grado menos de
la pintura, como una herramienta de la producción gráfica y como un
arma (e incluso como un efecto) de la acción política.
Arte plural desmonta este malentendido y ubica cada cosa en su justo
lugar. Porque desde mediados de los cincuenta y hasta comienzos de los
setenta, el grabado vive un auge que obliga a reconsiderar su
importancia. Reclama centralidad en el análisis de las prácticas
artísticas de la época.
Por el Gran Premio de Grabado que Antonio Berni obtiene en la Bienal de
Venecia de 1962, y para comprender con que tradición dialogaban esas
obras y como se relacionaban con aquel presente. También, y quizás más
importante, para valorar adecuadamente el impacto que el grabado tiene
en la industria editorial, la forma en que revitaliza el arte político y
la manera en que enriquece el lenguaje de los artistas del período.
Abre vías de experimentación, permite llegar al gran público, logra
sobresaltar de un modo inédito la conciencia social.
Silvia Dolinko ha escrito un libro que aumenta aún más la importancia de
la década del sesenta en la historia de la cultura argentina. Pero lo
hace añadiendo nuevas piezas, nuevas escenas y nuevas significaciones,
que cambian definitivamente la manera de pensar el arte de ese tiempo.
Que fue rico y singular, sí, pero más rico y más complejo de lo que
hasta hoy pensábamos.