Mostrando entradas con la etiqueta Noé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noé. Mostrar todas las entradas
jueves, 16 de julio de 2009
Nuestro queridísimo Gorri - Luis Felipe Noé
Su voz ronca. Sus ojos grandes "para verte mejor". Su caminar inclinado hacia un costado como si estuviese por darse vuelta para no perder nada de lo que aconteciera a sus espaldas, su rostro fuera del tiempo que denunciaba tanto al niño sorprendido como al joven amante apasionado y al hombre de experiencia "que se las sabe todas" con su consecuente ironía. Se me hace así presente, como no queriendo que deje de serlo para siempre, en este instante de despedida de nuestro querido Gorri (mío y de los que lo conocimos bien). Le decíamos así —cortando su largo apellido— para sentirlo más cerca de nosotros (una manera extraña de hacer un diminutivo: Gorri, en lugar de Carlitos).
Siempre estaba listo para la polémica, el juicio categórico, el análisis agudo. Su pasado próximo al PC, su posterior peronismo, eran aspectos de una voluntad de no olvidarse del contexto en el que vivía. Es así que este discípulo de Urruchúa, este diseñador gráfico de los años 70 es el artista que supo, como ningún otro, hablar con la imagen del contexto político argentino de ese tiempo tan particular de nuestra historia.
Dibujaba indicando la "cosa" referida con gran soltura y precisión, pero era el color —que utilizaba como adjetivo calificativo— su espada de combate. Y allí descollaba su experiencia de gráfico, sabio en el "pum en el ojo". El color era su alma y su didáctica se centraba en su práctica.
Pienso cómo titular este recuerdo de Gorriarena y me sale algo así como "Un grande de la pintura y de la vida" pero prefiero "Nuestro queridísimo Gorri".
Tomado de: http://www.clarin.com/diario/2007/01/17/sociedad/s-03501.htm
Siempre estaba listo para la polémica, el juicio categórico, el análisis agudo. Su pasado próximo al PC, su posterior peronismo, eran aspectos de una voluntad de no olvidarse del contexto en el que vivía. Es así que este discípulo de Urruchúa, este diseñador gráfico de los años 70 es el artista que supo, como ningún otro, hablar con la imagen del contexto político argentino de ese tiempo tan particular de nuestra historia.
Dibujaba indicando la "cosa" referida con gran soltura y precisión, pero era el color —que utilizaba como adjetivo calificativo— su espada de combate. Y allí descollaba su experiencia de gráfico, sabio en el "pum en el ojo". El color era su alma y su didáctica se centraba en su práctica.
Pienso cómo titular este recuerdo de Gorriarena y me sale algo así como "Un grande de la pintura y de la vida" pero prefiero "Nuestro queridísimo Gorri".
Tomado de: http://www.clarin.com/diario/2007/01/17/sociedad/s-03501.htm
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
